Juan Carlos “Charly” Martínez
Una vocación que trascendió las aulas: enseñar para incluir y transformar
Profesor de Computación, docente en instituciones educativas y espacios destinados a personas con discapacidad, y triatleta desde hace 30 años. A los 65, recientemente jubilado, Juan Carlos Martínez mira hacia atrás y repasa una trayectoria marcada por la capacitación permanente, la inclusión y el deporte. Ahora proyecta una nueva iniciativa para vincular tecnología, educación y discapacidad.
Juan Carlos “Charly” Martínez construyó una trayectoria profesional atravesada por dos grandes pasiones: la enseñanza y la tecnología. Comenzó a capacitarse en informática hace alrededor de cuatro décadas, cuando la disciplina todavía estaba lejos de ocupar el lugar central que tiene actualmente, y con el tiempo llevó sus conocimientos a escuelas secundarias e instituciones que trabajan con personas con discapacidad.
Pero su historia también está ligada al deporte. Hace 30 años descubrió el triatlón y encontró allí un espacio de competencia, amistad y superación que todavía disfruta a los 65 años.
Recién jubilado, lejos de pensar en detenerse, Martínez continúa capacitándose y ya trabaja en un nuevo proyecto interdisciplinario orientado a favorecer la inclusión tecnológica y la inserción laboral de personas con distintas capacidades.
—¿Cómo fueron sus comienzos vinculados con la informática y la docencia?
—Creo que empecé hace unos 40 años, haciendo cursos, cuando la tecnología todavía no estaba de moda. Después inicié la carrera de Informática en la Escuela Media N° 2, junto a Clara Castro. Tengo recuerdos muy lindos de esa etapa porque era todo muy familiar.
Siempre seguí capacitándome y todavía lo hago, porque la tecnología avanza muy rápidamente. También realicé perfeccionamiento docente para el área de discapacidad en el Instituto de Formación Docente N° 19 y participé en distintos congresos relacionados con esa temática.
—Dedicó muchos años a enseñar programación y tecnología en colegios y también a trabajar con chicos y personas con discapacidad ¿Qué fue lo que más lo movilizó de esa tarea?
—Creo que se dio naturalmente, porque siempre me gustó enseñar. Comencé a dar clases incluso antes de que apareciera la materia TICs o Computación en las escuelas. Trabajaba en institutos de computación y también les enseñaba a docentes. Ellos mismos me decían que me anotara en el Consejo Escolar para poder dar clases en las escuelas secundarias.
El trabajo con personas con discapacidad también surgió naturalmente, a partir de un proyecto municipal del que formé parte junto con el equipo de Liliana Charafedín y Graciela Monroy.
Recuerdo especialmente a mis primeros alumnos. Comencé trabajando con dos personas que posteriormente pudieron integrarse laboralmente: una en la Cooperativa de Electricidad y otra en el Banco Provincia. Fue un proyecto de integración muy lindo y un verdadero trabajo en equipo.
—La tecnología en las escuelas cambió muchísimo durante estas décadas. ¿Con qué sensación se jubiló y qué le gustaría que quede de su paso por las aulas?
—Cambió muchísimo, tanto en los contenidos como en la manera de enseñar. Lo bueno es que siempre me gustó la tecnología y pude mantenerme actualizado, capacitándome permanentemente y manteniendo contacto con colegas de otros países.
Lo importante para mí es dejar un buen recuerdo y que aquello que enseñé haya sido útil para sus estudios posteriores o para su trabajo.
—Hace unos 30 años también apareció el triatlón en su vida. ¿Qué lo atrapó de esa disciplina?
—Es un deporte increíble. Una vez que competís en esta disciplina te enganchás muchísimo. Te permite conocer personas de distintos lugares, hacer amigos y mantenerte bien tanto física como mentalmente.
—Natación, bicicleta y running. ¿Cuál de las tres disciplinas fue la que más le costó y cuál disfruta más?
—La que más me costó fue la natación, porque empecé a nadar de grande. Pero ahora la disfruto muchísimo y hasta he competido en aguas abiertas.
La que más disfruto es la parte de running, porque hay lugares donde la gente te alienta muchísimo y eso te motiva.
En natación entreno en Cima, que me permite mejorar en esa disciplina; en bicicleta me entrena Celaya, que siempre me prepara muy buenos entrenamientos, y en running tengo como entrenador a mi sobrino Matías Martínez.
—¿Qué le enseñó el triatlón que después pudo trasladar al trabajo con sus alumnos?
—Me enseñó valores: constancia, pertenencia, amor por lo que hago y amistad. En el aula siempre traté de aplicar esos conceptos y desarrollé proyectos transversales vinculados con los valores.
—Ahora que está jubilado, ¿qué fue lo primero que hizo con ese tiempo que antes no tenía? ¿Qué es lo que más extraña del colegio?
—Lo primero que hice fue viajar, porque tenía dos lugares pendientes que quería conocer, y también pude dedicarme más a mi casa.
Lo que extraño del colegio son las charlas que tenía con algunos de mis alumnos. Eran momentos que tenían muchísimo valor para mí.
—Si pudiera hacerle una sugerencia a un profesor joven y a un triatleta que recién comienza, ¿qué le diría?
—No les daría un consejo, sino una sugerencia. A un profesor joven le diría que haga lo que le gusta y que siempre se mantenga actualizado.
Y a alguien que recién comienza en el triatlón le diría que es un deporte espectacular, porque lo que se vive es único y se transforma en una experiencia inolvidable.
También me gustaría que hubiera mayor apoyo a la disciplina y que aparezcan más corredores jóvenes que puedan ser acompañados y respaldados. Es un deporte muy lindo para practicar.
—Tiene en mente un nuevo proyecto. ¿En qué consiste?
—El proyecto que tengo en mente es un trabajo interdisciplinario con ONG y escuelas especiales, orientado a la inserción laboral y al desarrollo de contenidos adaptados que permitan una mejor comunicación y un mayor acceso a los conocimientos que se trabajan en las escuelas.
El propósito es abrir un nuevo campo laboral en el que, a partir de mis conocimientos técnicos y mi experiencia docente, pueda facilitar la inclusión tecnológica de personas con diferentes capacidades, edades y necesidades.
Después de cuatro décadas dedicadas a enseñar tecnología y de 30 años vinculados al triatlón, Charly Martínez atraviesa una nueva etapa. La jubilación significó tiempo para viajar y disfrutar, pero también la posibilidad de transformar su experiencia acumulada en nuevos proyectos, con la inclusión y la tecnología nuevamente como protagonistas.
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