Historias de vida
“Que sea feliz”: el emotivo testimonio de los padres de Nachito Alonso sobre su presente en River Plate
Nara González y Matías Alonso contaron a La Vanguardia cómo viven el proceso de crecimiento de su hijo “Nachito”, de 10 años, quien se forma en River Plate. Entre la emoción, la distancia y el orgullo, relataron el acompañamiento del club, la adaptación del niño y el fuerte vínculo familiar que mantienen a pesar de la separación.
En una entrevista cargada de emoción con La Vanguardia, Nara González y Matías Alonso, padres de Juan Ignacio Alonso —conocido familiarmente como “Nachito”—, compartieron cómo atraviesan el presente de su hijo, quien desde muy pequeño comenzó su camino en el fútbol en River Plate. Con apenas 10 años, el niño vive una etapa de adaptación, aprendizaje y crecimiento en el club de Núñez, mientras su familia lo acompaña a la distancia, entre el orgullo por su desarrollo y la lógica nostalgia de la separación.
Sus padres lo describen con palabras que reflejan su personalidad. “Nachito es un nene muy tranquilo, tímido, responsable y perseverante. Desde chico mostró mucho interés por el fútbol y siempre fue muy comprometido con lo que le gusta hacer. También es cariñoso, respetuoso y muy compañero”, expresaron.
Un proceso de adaptación cuidado y progresivo
El vínculo con River comenzó hace algunos años, aunque la adaptación no fue inmediata ni sencilla. La familia destaca el acompañamiento del club en cada etapa del proceso.
“El proceso de adaptación no fue algo que pasó de un día para el otro. Nachito es un nene muy tímido y todo era un desafío muy grande para él. Por eso, desde River realizaron un trabajo de acompañamiento muy importante, respetando sus tiempos y ayudándolo a adaptarse de manera gradual”, señalaron.
En ese sentido, remarcaron que cada paso fue construido con paciencia y sin presiones.
“Durante mucho tiempo viajamos varias veces para que pudiera conocer el lugar, participar de entrenamientos y familiarizarse con el entorno. Todo fue de a poco, sin presiones, permitiéndole ganar confianza y sentirse cómodo. Siempre hubo personas acompañándolo y entendiendo que detrás del jugador había un nene que necesitaba sentirse seguro y contenido”, agregaron. Hoy, su rutina combina escuela, entrenamientos, alimentación, descanso y ocio, en un equilibrio que se fue consolidando con el tiempo.
“Nos comunicamos todos los días”
La distancia no ha debilitado el vínculo familiar, que se mantiene firme a través del contacto cotidiano. “Nos comunicamos todos los días. Obviamente nos extrañamos mucho porque siempre fuimos muy unidos, pero lo veo contento y adaptándose a esta nueva etapa”, contaron. En cada conversación aparecen los detalles de su vida diaria: entrenamientos, escuela, amigos y nuevas experiencias.
“Me cuenta sobre los entrenamientos, los partidos, la escuela, sus amigos y las experiencias que va viviendo. También hablamos de las cosas cotidianas, como cualquier mamá y su hijo. Lo importante es que él sabe que siempre estamos para acompañarlo y apoyarlo”, expresaron.
Escuela, formación y acompañamiento integral
Juan Ignacio asiste al colegio del club, lo que le permite compatibilizar su formación académica con el deporte.
“Sí, asiste al colegio del club. De esa manera puede combinar sus estudios con los entrenamientos y cumplir con ambas responsabilidades. La educación es una parte muy importante de su formación y el club le da mucha importancia a que los chicos continúen estudiando y tengan un buen desempeño escolar”, señalaron.
Los padres destacaron especialmente el acompañamiento integral que reciben los niños dentro de la institución.
“Tienen un grupo de profesores que se encargan y los cuidan las 24 horas del día. No solamente están pendientes de lo deportivo, sino también de cómo están ellos como personas. Hay profesionales que controlan su salud, su alimentación y sus entrenamientos”, explicaron.
Y profundizaron: “Una de las cosas que más tranquilidad nos da como familia es el enorme trabajo de contención que realiza la Fundación River con los chicos que viven en la pensión. Muchas veces se habla de los entrenamientos y del fútbol, pero detrás hay un acompañamiento muy importante en todos los aspectos de sus vidas”.
También remarcaron el rol del club en la vida cotidiana de los niños: “Ellos se encargan de acompañarlos a los controles médicos, al dentista y a todas las cuestiones relacionadas con su salud. También están muy presentes en lo educativo, con maestras de apoyo que los ayudan a estudiar y mantenerse al día”.
Y agregaron un aspecto que los emociona especialmente:
“Algo muy valioso es que también están presentes en momentos importantes de la vida de los chicos. Cuando hay actos escolares o actividades donde muchas veces las familias no podemos estar por la distancia, miembros de la Fundación los acompañan para que no se sientan solos. Ese tipo de gestos hacen una gran diferencia”.
Finalmente, resumieron su tranquilidad: “Como mamá, saber que mi hijo está rodeado de personas que se preocupan por su bienestar, su educación, su salud y sus emociones me da mucha tranquilidad. Obviamente lo extraño todos los días, pero siento que está en un lugar donde lo cuidan, lo acompañan y lo ayudan a crecer no solo como deportista, sino también como persona”.
El desafío de la distancia
La decisión familiar de permitir su partida fue, según describieron, una de las más difíciles. “Fue una de las decisiones más difíciles que tomamos como familia. Como mamá, dejar que un hijo de 10 años se vaya a vivir lejos genera muchos miedos, dudas e incertidumbre”, expresaron.
Sin embargo, la confianza en el proceso fue clave. “Lo que nos dio tranquilidad fue conocer el trabajo que realiza River. Desde el primer momento vimos que no se trata solamente de formar futbolistas, sino también de acompañar a los chicos en su crecimiento personal”, remarcaron.
Y añadieron: “Seguimos extrañándolo todos los días, pero también estamos orgullosos de verlo crecer y perseguir su sueño en un lugar donde sabemos que está cuidado y acompañado”.
“Mi sueño es que sea feliz”
Más allá del fútbol, la familia tiene claro su deseo principal. “Mi sueño va mucho más allá del fútbol. Obviamente me encantaría que pueda cumplir todos los objetivos que se proponga y que llegue tan lejos como él desee. Pero por encima de todo, mi sueño es que sea feliz”, expresaron.
Y cerraron con una definición que sintetiza el sentimiento familiar:
“Que crezca sano, rodeado de buenas personas, que nunca pierda los valores que tiene y que disfrute cada etapa de este largo camino. Si el fútbol le permite cumplir sus sueños, será maravilloso. Pero lo más importante para mí es que siga siendo el mismo chico humilde, bueno y feliz que es hoy”.
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