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Sistema inmune

Cómo fortalecer las defensas con el frío

Redacción Vanguardia

El otoño, además de días más cortos, trae una mayor exposición a virus estacionales, por eso es fundamental regular el sistema inmune para que tenga capacidad de combate; el rol del intestino y la alimentación clave

No se trata de una fórmula mágica ni de un solo suplemento, sino de un equilibrio entre varios pilares fundamentales. Lo que hacemos a diario es lo que construye nuestras defensas. El otoño nos trae la oportunidad de recalibrar hábitos y sintonizar el cuerpo con el cambio de estación. En este sentido, entender que la salud es una construcción cotidiana nos permite pasar de la reacción a la prevención. Fortalecer nuestro escudo biológico requiere constancia y una mirada integral sobre cómo habitamos el cuerpo.

“El sistema inmunológico es, sin duda, el sistema más inteligente y perfecto del cuerpo humano, una manifestación de la inteligencia natural y la sabiduría intrínseca que guía cada célula y cada proceso de nuestra biología”, asegura Luisa Andreoli, ingeniera e investigadora en neurociencias.

“Dentro de este entramado, el sistema inmunológico cumple un rol vital y único: es el guardián de la homeostasis, el mediador que restablece el equilibrio natural cuando se pierde. Funciona de manera perfectamente coordinada, sin efectos secundarios adversos, restaurando la armonía interna del organismo. A diferencia de los fármacos, que a menudo generan desequilibrios secundarios, el sistema inmunológico repara, regula y comunica la recuperación desde la raíz del problema,” fundamenta Andreoli.

“La inmunidad no empieza cuando aparece un síntoma. Empieza cuando dormimos, cuando comemos lo suficiente, cuando regulamos el estrés, cuando nos movemos con inteligencia y cuando cuidamos nuestro intestino. El sistema inmune no responde a una pastilla aislada. Responde a la coherencia diaria”, afirma la nutricionista Fiorella Vitelli, creadora de un método que integra nutrición, emociones y hábitos simples.

Además de energía, el cuerpo necesita piezas pequeñas pero fundamentales: los micronutrientes. No se trata de suplementar, sino de no tener carencias de hierro, zinc, vitaminas A, C y D así como una ingesta consciente de proteínas, ya que sin aminoácidos no hay anticuerpos.

Más allá de priorizar una dieta variada y basada en plantas, Vitelli destaca que el escudo inmunológico se termina de forjar con otros tres pilares: el movimiento frecuente, el descanso de calidad y la gestión del estrés. 

Según la doctora Florencia Giecco, “la inmunidad no es una barrera: es un sistema de comunicación. No es un muro que te protege o no te protege. Es una red inteligente que está hablando constantemente con tu cuerpo, con tu intestino, con tus emociones o con tu sueño”. La especialista en ayurveda y fitomedicina explica que el sistema inmune no tiene que estar alto, tiene que estar regulado: “El concepto no es estimular la inmunidad, es modular la inmunidad: regular, equilibrar... que responda cuando tiene que responder y que no se pase de rosca cuando no hay amenaza real”.

En última instancia, fortalecer el sistema inmune ante la llegada del frío no es una carrera contrarreloj, sino un pacto de confianza con nuestra propia biología: una invitación a detenernos y observarnos, en un ejercicio de escucha y coherencia. Como señalan los expertos, nuestras defensas no son un muro estático, sino una red inteligente, un proceso dinámico que se nutre de lo que comemos, así como también de lo que pensamos, lo que sentimos y de cómo descansamos.

En un mundo que nos empuja a estar en alerta constante, elegir la pausa, priorizar el sueño, hacer ejercicio y cuidar la alimentación se convierte en el acto de prevención más revolucionario. El otoño nos invita, precisamente, a sintonizar un cambio de ritmo. Soltar lo que nos agota y cultivar, hábito a hábito, un escudo natural al habitar el cuerpo con consciencia.

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