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Favorece la absorción de calcio

Los expertos alertan sobre la falta de vitamina D y cómo equilibrar los niveles

Redacción Vanguardia

Una carencia silenciosa suele manifestarse con debilidad muscular, dolores óseos o infecciones frecuentes.

El nutriente participa en la absorción de calcio y en el mantenimiento de los huesos. También interviene en la función muscular y del sistema inmunitario. “Los músculos la necesitan para el movimiento y los nervios para transmitir mensajes entre el cerebro y otras partes del cuerpo. La vitamina D es indispensable para que el sistema inmunitario pueda combatir las bacterias y los virus que lo atacan”, afirman los expertos del National Institute Health de Estados Unidos (NIH).

El vínculo entre vitamina D y salud ósea es el más estudiado. Este nutriente es esencial para que el calcio se absorba correctamente y se incorpore al hueso. En palabras del doctor Álvaro Ruiz Zambrana, especialista en Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universidad de Navarra, “el calcio son los ladrillos del hueso y la vitamina D es el cemento: si falta uno de los dos, el hueso no se forma correctamente”.

 

Este equilibrio es muy importante en la menopausia, cuando el descenso de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea y aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas. La vitamina D también adquiere un papel clave en el embarazo y la lactancia, agregó la entidad.

La doctora Leisa Molinari, médica dermatóloga, especialista en cáncer de piel y fundadora del Centro Médico de la Piel (M.N. 116.628), explicó que además la vitamina D tiene actividad hormonal, ya que el organismo la transforma en una sustancia activa que influye en la expresión de genes y en el funcionamiento de las células inmunitarias.

“Es liposoluble, se disuelve en grasas y se almacena en el hígado y el tejido adiposo, y existen tres vías para obtenerla. La producción cutánea se activa por acción de la radiación ultravioleta B, mientras que ciertos alimentos y los suplementos completan las fuentes disponibles”, detalló la experta.

 

Los especialistas atribuyen parte del problema de la deficiencia actual de vitamina D a la mayor cantidad de tiempo que las personas pasan en interiores. Los especialistas del área de Nutrición del Hospital Universitario Austral señalaron que la principal fuente de vitamina D no es la dieta, sino la luz solar.

“Al recibir radiación UVB, nuestra piel activa un proceso que permite sintetizar vitamina D3. El 80% de la vitamina D sintetizada por nuestro cuerpo se obtiene por este mecanismo. Sin embargo, el estilo de vida actual -trabajo indoor, poca exposición al aire libre- conspira contra este mecanismo natural”, explican desde la entidad.

 

Por otra parte, señalan que hay factores biológicos que reducen la capacidad de síntesis: el envejecimiento, la pigmentación oscura de piel, ciertas enfermedades crónicas (hepáticas, renales, gastrointestinales) o el consumo de medicamentos como anticonvulsivantes y corticoides.

 

Los profesionales del hospital señalan que la carencia suele ser silenciosa. En algunos casos, puede manifestarse con debilidad muscular, dolores óseos, mayor propensión a fracturas o infecciones frecuentes. En niños, puede causar raquitismo y deformidades esqueléticas. En adultos mayores, osteoporosis y osteomalacia.

 

Según la Clínica Universidad de Navarra, la medición de vitamina D se indica principalmente en personas con mayor riesgo de déficit: adultos mayores, pacientes con osteoporosis o fracturas, embarazadas sin suplementación, personas con poca exposición solar, piel oscura, obesidad, enfermedades intestinales, hepáticas o renales, lactantes sin suplemento adecuado y quienes toman fármacos que alteran su metabolismo. En personas sanas, no suele ser necesaria de forma rutinaria.

Tomar más sol no garantiza corregir un déficit de vitamina D, afirmó la doctora Molinari: “Un ensayo clínico publicado en la revista Clinical Nutrition, realizado en adultos jóvenes con déficit de vitamina D en Corea del Sur, mostró que, después de ocho semanas, el 54,2 % de quienes recibieron suplementación oral alcanzó niveles de al menos 20 ng/mL, frente al 12,2 % del grupo al que se indicó exposición solar. Ambas intervenciones elevaron los valores, pero el suplemento resultó más eficaz en las condiciones evaluadas. Los autores señalaron que el cumplimiento de la pauta de exposición solar fue relativamente bajo, una limitación a considerar al interpretar los resultados”.

 

La vitamina D se encuentra en forma de suplementos dietéticos que contienen solo vitamina D o vitamina D combinada con algunos otros nutrientes. Las dos formas de vitamina D disponibles en suplementos son D2 (ergocalciferol) y D3 (colecalciferol). Como la vitamina D es liposoluble, se absorbe mejor cuando se toma con una comida o una merienda que contenga algo de grasa, según recomendó National Institute Health de Estados Unidos (NIH).

 

El abordaje debe contemplar la historia clínica de cada paciente, destacó la doctora Molinari. “En personas con melasma, fotodermatosis (enfermedades con una respuesta anormal de la piel frente a la radiación) o antecedentes de cáncer cutáneo, incluso una exposición breve puede resultar contraproducente. La suplementación oral indicada de manera individualizada constituye una vía para aportar vitamina D sin agravar condiciones previas”.

 

Y completó: “Evitar la automedicación es fundamental, ya que el exceso de vitamina D por un uso inadecuado de suplementos puede elevar el calcio en sangre y provocar complicaciones, entre ellas daño renal. La dosis y la duración del tratamiento deben definirse con un profesional. Cubrir las necesidades de vitamina D y prevenir el daño solar son objetivos que deben abordarse en conjunto. Exponerse más al sol para intentar corregir un déficit agrega un riesgo que debe evitarse”, concluyó la doctora Molinari

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