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Fara Cunqueiro: “Los chicos están quedando a la deriva y los adultos tenemos que revisar qué estamos transmitiendo”

Redacción Vanguardia

La psicóloga y concejal de SOMOS visitó los estudios de Radio Líder Balcarce Stream y analizó el crecimiento de la violencia entre los jóvenes, las dificultades de las familias para establecer límites, el impacto de las pantallas y la necesidad de fortalecer el trabajo conjunto entre las instituciones. “El breve paréntesis de compartir con un niño desde el amor, la contención y la pregunta puede cambiar un destino”, sostuvo.



La violencia entre los jóvenes, las dificultades en la regulación emocional y los desafíos que enfrentan las familias en la crianza fueron algunos de los temas abordados por la psicóloga y concejal de SOMOS, Fara Cunqueiro, durante su visita a los estudios de Radio Líder Balcarce Stream.

En una entrevista centrada en una problemática que genera creciente preocupación social, la profesional planteó la necesidad de revisar el rol de los adultos, el impacto de las pantallas en las infancias y la importancia de recuperar espacios de diálogo entre las familias, las escuelas y los distintos actores sociales.

Desde su experiencia profesional y el trabajo que desarrolla en distintos ámbitos, Cunqueiro advirtió que las dificultades para gestionar las emociones y establecer límites aparecen cada vez con mayor frecuencia.

“Últimamente, muchas de las demandas que recibimos tienen que ver con la regulación emocional. Los chicos llegan con mucha energía, dificultades para controlar los impulsos y problemas para reconocer las normas y los límites. Y, al mismo tiempo, hay adultos que no saben cómo actuar o que, aun sabiendo qué hacer, no se sienten cómodos al momento de poner esos límites”, explicó.

El impacto de las pantallas y las dificultades en la crianza

Para la psicóloga, la incorporación de los celulares y las pantallas modificó profundamente las dinámicas familiares y la forma en que los chicos se relacionan con su entorno.

“Lo que sacudió el tablero tiene mucho que ver con los celulares, las pantallas y los estímulos. Los profesionales de la salud venimos advirtiendo sobre esta cuestión desde hace tiempo. Hoy también encontramos un respaldo importante en las recomendaciones de la Asociación Argentina de Pediatría”, señaló.

Cunqueiro consideró que las dificultades no se limitan a las infancias, sino que también involucran a los adultos, que muchas veces deben afrontar sus propias demandas emocionales mientras intentan acompañar el crecimiento de sus hijos.

“Hay adultos que no saben cómo regular sus emociones y que se sienten desbordados por la tarea de criar. Entonces, frente a las dificultades de los chicos, también terminan desbordándose. En ese contexto, las infancias quedan a la deriva”, advirtió.

Familia y escuela: la necesidad de construir acuerdos

En otro tramo de la entrevista, la concejal propuso una mirada más amplia sobre los cambios sociales y el debilitamiento de algunas estructuras que históricamente funcionaron como referencias para las infancias.

“Antes había sistemas que ofrecían un orden bastante claro: la familia y la escuela. Hoy, en ocasiones, esos espacios parecen enfrentados. La familia termina cuestionando a la escuela y la escuela a la familia, mientras el chico queda en el medio”, describió.

Sin embargo, destacó que en Balcarce todavía existen condiciones favorables para sostener el diálogo y construir respuestas compartidas entre las instituciones.

“Por suerte, en nuestra ciudad hay un trabajo muy comprometido de quienes nos ocupamos de las infancias. Tenemos muchos actores sociales que participan activamente dentro de los establecimientos educativos y que nos permiten construir discursos compartidos. Todavía podemos sentarnos a dialogar, encontrar puntos en común y pensar cómo abordar estas situaciones”, remarcó.

En ese sentido, sostuvo que la escuela fue históricamente un espacio dedicado a la enseñanza, pero que desde hace años también cumple una función social cada vez más importante. A su vez, señaló que en algunas familias la institución educativa termina asumiendo responsabilidades pedagógicas que deberían tener un acompañamiento más sólido desde el hogar.

Para Cunqueiro, el desafío consiste en evitar que las diferencias entre los adultos se conviertan en un obstáculo para el desarrollo de los chicos.

“Los discursos de violencia se filtran en las estructuras más pequeñas”

Consultada sobre los indicadores de violencia que involucran a chicos de corta edad, la psicóloga reconoció que se trata de una problemática compleja que genera frustración entre los profesionales, especialmente cuando los casos dejan de ser cifras y pasan a tener nombres y rostros.

“Cuando escucho esos números, no puedo dejar de asociarlos con rostros concretos. Eso genera tristeza y frustración, porque uno se pregunta qué más puede hacer y desde qué otro lugar puede intervenir. Por eso insisto tanto en la necesidad de juntarnos con otros, trabajar en equipo y buscar nuevas respuestas”, expresó.

Además, señaló que la situación no es exclusiva de Balcarce. A partir de los vínculos que mantiene con profesionales y equipos de otros municipios, aseguró que allí también se observan dificultades similares, en algunos casos con indicadores todavía más preocupantes.

Al analizar las posibles causas, Cunqueiro hizo hincapié en la influencia de los discursos sociales y públicos.

“Cuando desde las estructuras más grandes se legitiman discursos de violencia, es muy difícil que eso no se filtre en las estructuras más pequeñas. Si quienes tienen la responsabilidad de orientarnos transmiten mensajes ofensivos, después resulta complejo explicarle a una familia o a un chico que no debe actuar de esa manera”, reflexionó.

También cuestionó el lugar que ocupan determinados contenidos en las redes sociales y en los consumos cotidianos.

“Muchas veces, lo que más se viraliza tiene que ver con contenidos que no construyen y que nos dejan en una lógica del ‘sálvese quien pueda’. Necesitamos volver a encontrarnos y recuperar nuestras bases”, planteó.

El papel de los adultos y la posibilidad de cambiar un destino

Hacia el final de la entrevista, la profesional puso el foco en la responsabilidad que tienen los adultos, más allá de que ocupen o no un lugar formal en la crianza de un niño.

En ese marco, recordó experiencias como el programa Club Después del Cole, que considera valiosas por su capacidad para generar espacios de acompañamiento y vínculos positivos.

“Tenemos que preguntarnos qué adulto queremos ser para la infancia que tenemos delante. No es una pregunta menor. Los chicos copian todo: los gestos, las expresiones, las palabras y las formas de relacionarnos. Por eso, todos tenemos una responsabilidad, incluidos los medios de comunicación, porque también contribuimos a construir discursos y realidades posibles”, sostuvo.

Cunqueiro reconoció que las presiones económicas, la incertidumbre laboral y las preocupaciones cotidianas generan un desgaste emocional que muchas veces dificulta la posibilidad de acompañar a los chicos como necesitan.

“Sé que estamos muy exigidos por la situación económica, la incertidumbre sobre el futuro y las dificultades del empleo. Todo eso genera una enorme demanda emocional y, a veces, cuando llegamos a casa ya no nos queda resto para contener desde el amor”, expresó.

No obstante, advirtió que las experiencias de violencia vividas durante la infancia no tienen por qué reproducirse inevitablemente en las generaciones siguientes. Para ello, consideró fundamental que quienes han conocido otras formas de vincularse puedan acompañar y enseñar a quienes atraviesan dificultades.

“Si uno viene de una estructura donde hubo violencia, tiene que aprender cómo construir algo diferente. Ahí tenemos una tarea quienes pudimos conocer otras formas de relacionarnos: darnos el tiempo para enseñar y acompañar”, afirmó.

Y concluyó con una reflexión que sintetiza su mirada sobre el desafío de las infancias: “Ese breve paréntesis de compartir con un niño desde el amor, la contención y la pregunta puede cambiar un destino. Yo lo he visto y estoy convencida de eso. Por eso es tan importante trabajar en equipo y entender que todos podemos hacer algo”.

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