La ONG nació en 2001, en medio de una profunda crisis social, para garantizar una comida diaria a chicos de escuelas públicas de la ciudad. Con el paso del tiempo, la organización transformó su tarea y orientó sus esfuerzos hacia el acompañamiento educativo. Su actual presidenta, Laura Echarte, y Ana Albanese, integrante de la entidad y protagonista de aquellos primeros años, repasaron su historia en los estudios de Radio Líder Balcarce Stream.
Más de dos décadas después de su creación, Proyecto 10 continúa vinculada a una de las necesidades centrales de la comunidad: generar oportunidades para que los chicos y jóvenes puedan estudiar. La organización, que surgió como respuesta a una situación de emergencia alimentaria, fue adaptando su trabajo a los cambios sociales y hoy desarrolla una tarea orientada al acompañamiento educativo mediante becas.
Para hablar de ese recorrido, Laura Echarte, actual presidenta de la ONG, y Ana Albanese, integrante de la institución y una de las voluntarias que participaron de sus primeros años, visitaron los estudios de Radio Líder Balcarce Stream.
Echarte explicó que asumió la presidencia hace apenas unos meses y destacó la importancia de recuperar la historia de quienes construyeron la organización desde sus comienzos. Por eso, consideró fundamental compartir la entrevista con Albanese, quien formó parte del equipo que puso en marcha el trabajo comunitario.
"Para nosotros es muy importante tener este espacio y que nos conozcan. Me parece que es una buena oportunidad para las familias que quieren que sus hijos estudien, tanto acá como afuera, y necesitan una ayuda para que ese camino no sea tan difícil", señaló la actual presidenta.
El origen: una respuesta a la crisis de 2001
Para comprender el nacimiento de Proyecto 10 hay que volver a 2001, cuando la profunda crisis económica y social que atravesaba el país también se reflejaba en las aulas de Balcarce.
Según recordó Albanese, la iniciativa surgió a partir de la preocupación de "Quiqui" Galindo, quien advertía que muchos chicos llegaban a la escuela sin haberse alimentado adecuadamente. La situación era tan compleja que algunos alumnos se quedaban dormidos en sus escritorios.
Frente a ese escenario, Galindo convocó a un grupo de personas comprometidas con la comunidad, entre ellas Santiago Daguerre, Eugenio Gardela y representantes de empresas locales. Así comenzó a tomar forma Proyecto 10, una organización que nació con el objetivo de garantizarles a los chicos al menos una comida diaria.
"Era una crisis social terrible. "Quiqui" veía que los chicos necesitaban alimentos, que no se estaban alimentando bien. Algunos se dormían en los escritorios de la escuela. Ella planteó esa realidad y consiguió reunir a un grupo de personas que empezaron a trabajar para darles una respuesta", recordó Albanese.
La tarea comenzó en la Escuela Primaria Nº 10 y posteriormente se extendió a las escuelas Nº 45 y Nº 8. La respuesta de la comunidad fue fundamental para sostener el funcionamiento de los comedores, a través de donaciones de alimentos y la colaboración de vecinos, familias y empresas.
De acuerdo con el relato de Albanese, llegaron a brindar asistencia alimentaria a más de un centenar de chicos en cada establecimiento.
El trabajo cotidiano requería una organización importante. Las voluntarias concurrían por las tardes para preparar las cenas, mientras un grupo de madres se ocupaba de cocinar y otras colaboraban con la limpieza para que los edificios escolares estuvieran en condiciones al día siguiente.
También participaban personas solidarias que ayudaban a servir las mesas y acompañar a los chicos durante las comidas.
"Íbamos todas las tardes a preparar la cena. Teníamos un grupo de mamás que cocinaba y otro que se encargaba de limpiar. Había que dejar la escuela en condiciones porque al día siguiente había clases", recordó.
Mucho más que un plato de comida
La tarea de Proyecto 10 no se limitaba a garantizar la alimentación. Desde sus comienzos, el trabajo también estuvo orientado a generar hábitos, fortalecer vínculos y construir un espacio de contención para los chicos.
Se promovían prácticas de higiene, como lavarse las manos y los dientes, se festejaban los cumpleaños y se organizaban encuentros especiales para Navidad y fin de año.
"Se trataba de generar hábitos, pero también de que los chicos sintieran que éramos una familia. Compartíamos mucho más que una comida. Festejábamos los cumpleaños y hacíamos fiestas muy lindas para Navidad", relató Albanese.
La experiencia, sin embargo, también las puso frente a situaciones sociales y familiares muy difíciles. A medida que se involucraban en la vida cotidiana de los chicos, las voluntarias conocían de cerca las carencias que atravesaban algunos hogares y las necesidades que excedían ampliamente la alimentación.
Albanese recordó que la asistencia incluía, cuando era necesario, conseguir leña, medicamentos y acompañar a familias que atravesaban problemas de salud.
Entre sus recuerdos aparece el caso de un niño que padecía una enfermedad oncológica y que, durante su tratamiento en Mar del Plata, continuó recibiendo el acompañamiento de quienes integraban la organización.
"Pasamos momentos de muchísima sensibilidad emocional. Uno empieza a conocer cada hogar, las dificultades que atraviesan las familias y las necesidades de los chicos. Fue una etapa muy dura, pero también muy gratificante", expresó.
La experiencia dejó una marca profunda en quienes participaron de aquella primera etapa. Albanese recordó que, durante los 36 años que trabajó en ANSES, volvió a encontrarse con muchos de aquellos chicos, ya adultos, que se acercaban a realizar trámites o simplemente a saludarla.
"Esas nenas y esos nenes después venían a ANSES y siempre pasaban a saludarme o preguntaban por mí. Habíamos compartido muchas cosas. Esos vínculos quedan para toda la vida", señaló.
De los comedores a las becas educativas
Con el paso de los años, el escenario social y las modalidades de asistencia fueron cambiando. Albanese explicó que la implementación de otros mecanismos de ayuda alimentaria por parte del Estado modificó el contexto en el que se desenvolvía la ONG.
La distribución de bolsones de alimentos a través de organismos públicos comenzó a reemplazar parte de la asistencia que se brindaba mediante los comedores escolares. En ese marco, Proyecto 10 debió revisar su función y buscar una nueva manera de responder a las necesidades de la comunidad.
"En un momento empezaron a entregarse bolsas de alimentos desde Desarrollo Social y eso modificó el trabajo que veníamos haciendo con los comedores. Entonces, Proyecto 10 dio un giro muy importante y comenzó a trabajar con las becas", explicó Albanese.
La organización pasó así de una respuesta centrada en la emergencia alimentaria a una tarea vinculada con el acompañamiento de las trayectorias educativas.
Ese cambio también implicó una nueva perspectiva sobre las dificultades que enfrentan las familias. La posibilidad de estudiar puede verse condicionada por distintos factores económicos, y contar con ayuda puede representar una diferencia importante para quienes buscan continuar su formación.
En ese sentido, Echarte destacó la importancia de que la comunidad conozca el trabajo actual de la ONG y las posibilidades de acompañamiento que ofrece a las familias.
La actual presidenta también remarcó que la institución tiene una historia colectiva que debe ser reconocida. Su intención, al asumir la conducción, es dar continuidad a una tarea construida durante años por numerosas personas que aportaron tiempo, esfuerzo y compromiso.
Una historia construida por la comunidad
La trayectoria de Proyecto 10 refleja cómo una iniciativa surgida para atender una urgencia social puede transformarse y encontrar nuevas formas de intervención a medida que cambian las necesidades de la comunidad.
En sus primeros años, la prioridad fue garantizar que los chicos tuvieran una comida diaria. Para ello, la organización contó con la participación de voluntarios, madres, vecinos y empresas que colaboraron para sostener los comedores escolares.
Con el tiempo, el trabajo se orientó hacia las becas y el acompañamiento educativo, sin perder de vista el propósito que estuvo presente desde el comienzo: ayudar a que los chicos y jóvenes tengan mejores oportunidades.
La visita de Laura Echarte y Ana Albanese a Radio Líder Balcarce Stream permitió recuperar parte de esa historia y poner en valor el compromiso de quienes impulsaron el proyecto en uno de los momentos más difíciles del país.
A más de dos décadas de su nacimiento, Proyecto 10 mantiene vigente aquella vocación solidaria, con el desafío de continuar acompañando a las familias y contribuir a que las dificultades económicas no se conviertan en un obstáculo para la educación.
Más Noticias
- 15-10-2026 Fernando de la Torre, 24 años entre Balcarce y España: el trabajo, la montaña y los aprendizajes de una vida en movimiento
- 15-10-2026 Reino busca recuperar la centralidad de su gestión con una nueva apuesta por la obra pública
- 15-10-2026 Balcarce ultima los detalles para su participación en los Juegos Bonaerenses
- 15-10-2026 La muestra “Arte Fusión 2026” se puede visitar en el Museo Histórico
- 15-10-2026 El Cementerio de Balcarce tendrá nuevos horarios desde el 26 de octubre
- 15-10-2026 Sergio Aranaga participó en Necochea de una jornada de formación política del PJ bonaerense
- 15-10-2026 Petruccelli propone un espacio de salud mental con internación diferenciada en el Hospital: ya fue aprobado en la comisión de salud
- 15-10-2026 OSEBAL bajo la lupa: el Sindicato Municipal exige datos sobre medidores, cobrabilidad y balances
- 15-10-2026 El paro de ATE tiene un 83% de acatamiento en las escuelas de Balcarce
- 15-10-2026 Ya es oficial y la VTV aumenta un 17,6%: cuánto cuesta desde hoy