Enero empieza a despedirse, pero el movimiento turístico está lejos de terminar. Febrero y el feriado de Carnaval siguen movilizando a miles de personas dentro y fuera del país. En ese contexto, las consultas no disminuyen: al contrario, se repite una constante que vemos todos los veranos desde el Estudio Jurídico Integral Bagnato.
Personas que regresan de sus vacaciones con una sensación clara: algo no salió como debía… y nadie les explicó que tenían derechos para reclamar.
Viajar, alquilar, hospedarse o contratar excursiones no implica resignarse. Tampoco significa aceptar irregularidades “porque es temporada alta” o porque “ya estás ahí”. Cada servicio contratado durante las vacaciones constituye un contrato de consumo, y como tal, está protegido por la Ley de Defensa del Consumidor y el Código Civil y Comercial.
Vacaciones no suspenden derechos
Uno de los errores más frecuentes es creer que reclamar arruina el descanso. En realidad, lo que suele arruinarlo es no saber cómo actuar.
Casas que se alquilan con pileta y llegan a destino con la pileta fuera de uso.
Hoteles que asignan habitaciones distintas a las contratadas.
Servicios prometidos que luego se relativizan con explicaciones informales.
Nada de eso es “normal”. Y mucho menos legal.
La ley protege especialmente al turista porque reconoce una realidad concreta: paga por adelantado, confía en fotos y descripciones, está lejos de su hogar y necesita soluciones inmediatas. Esa asimetría es la que justifica una protección reforzada.
Lo que te ofrecieron forma parte del contrato
Las imágenes, las publicaciones, los mensajes de WhatsApp, los correos y las descripciones online obligan al proveedor.
No son orientativos ni decorativos: integran el contrato.
Si una vivienda se alquila con pileta, la pileta es un elemento esencial.
Si un hotel promete determinadas comodidades, no puede retirarlas sin compensar al huésped.
Cuando el servicio no se presta en las condiciones ofrecidas, el consumidor tiene derecho a una sustitución equivalente o a una devolución proporcional del precio abonado. No es una gentileza: es una obligación legal.
Cambios “provisorios” que generan perjuicios
Otra práctica habitual durante febrero y Carnaval es el cambio temporal del servicio: “solo por una noche”, “hasta que se solucione”, “es momentáneo”.
La ley permite sustituciones únicamente cuando no perjudican al consumidor. Mismo nivel, mismas comodidades, misma ubicación y mismo precio.
Aceptar un cambio por cansancio o para no discutir no implica renunciar al reclamo posterior. Esto es clave y muchas veces se desconoce.
El arrepentimiento también juega en vacaciones
Cuando la contratación se realizó por internet, redes sociales o teléfono, el consumidor cuenta con el derecho de arrepentimiento dentro de los 10 días corridos.
Este derecho permite cancelar sin penalidad y con devolución total, incluso en servicios turísticos, siempre que se esté dentro del plazo legal.
Precios claros y sin sorpresas
Durante la temporada alta aparecen cargos inesperados: limpieza, tasas, adicionales no informados. La normativa exige precios finales y transparentes.
Por eso, conservar capturas de pantalla, mensajes y comprobantes resulta fundamental. Hoy, muchas pruebas están en el teléfono.
Casos reales que se repiten cada verano
Desde el Estudio Jurídico Integral Bagnato intervenimos todos los años en situaciones similares.
Familias que alquilaron una casa con pileta como eje del descanso y debieron reclamar por su falta de funcionamiento.
Parejas reubicadas en habitaciones inferiores sin compensación.
Eventos o servicios turísticos suspendidos donde se ofrecían alternativas que no servían al consumidor.
En estos casos, cuando se acredita el perjuicio real, la solución no se limita a lo que el proveedor “ofrece”, sino a lo que corresponde legalmente.
Reclamar también después de volver
El reclamo no se pierde al regresar a casa. Muchas veces, el análisis jurídico y la estrategia adecuada se construyen una vez terminado el viaje, con mayor claridad y respaldo probatorio.
Defensa del Consumidor, instancias administrativas y vías judiciales son herramientas disponibles cuando el derecho no es respetado.
Conclusión
Febrero y Carnaval todavía están por delante. Y con ellos, nuevas contrataciones, viajes y servicios.
Conocer los derechos antes, durante y después del descanso marca la diferencia entre resignarse o obtener una solución justa.
Desde el Estudio Jurídico Integral Bagnato trabajamos con una premisa clara: que el consumidor no esté solo frente al incumplimiento y que el descanso no termine convertido en un conflicto sin respuesta. Acompañar, asesorar y reclamar de manera estratégica también es parte de cuidar el derecho a descansar.
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Dr. Esteban Francisco Bagnato
Titular de Estudio Jurídico Bagnato
"Por la defensa incondicional de tus derechos."
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