Una app reconoce si una persona está teniendo un episodio y un software detecta a quién hay que operar o no, entre otras herramientas; referentes de la especialidad están reunidos en Buenos Aires.
Una app que reconoce si una persona está teniendo un ataque cerebrovascular (ACV) con una foto de su cara y una grabación de su voz, un dispositivo similar a un reloj inteligente que detecta parámetros que pueden anticipar un ataque en pacientes de alto riesgo o hasta un resonador que combina imágenes con datos clínicos y hasta seis biomarcadores para determinar de qué tipo de lesión cerebral se trata en no más de 3 minutos.
Si bien estos son apenas algunos ejemplos de los desarrollos experimentales en los que están trabajando empresas y startups en el mundo, la inteligencia artificial (IA) se abre camino a paso acelerado en la detección temprana y la atención del ACV, de acuerdo con referentes locales e internacionales de la especialidad durante la 35° Semana del Intervencionismo Mínimamente Invasivo (SIMI) que comenzó ayer.
“En medicina, no hay que pensar que la IA está por venir: ya está presente. En el tratamiento del ACV, en neurología, estamos utilizando un software con IA que detecta qué pacientes hay que tratar y cómo hay que tratarlos. Eso es un paso que ya se dio. Ahora, estamos en el siguiente: la integración de la IA a la tecnología disponible”, detalló Pedro Lylyk, presidente del Comité Organizador de esta nueva edición de un encuentro con 2300 inscriptos.
El ACV es una emergencia que demanda atención de urgencia: por cada minuto de demora, se estima que el cerebro pierde una cantidad de neuronas equivalentes a una disminución de entre tres y seis años de envejecimiento. Ocurre cuando un coágulo o el desprendimiento de una placa aterosclerótica obstruye una arteria del cerebro e interrumpe la irrigación (tipo isquémico) o cuando se rompe la pared arterial (tipo hemorrágico). El más prevalente en el país es el primero. Se producirían unos 50.000 ataques por año, de acuerdo con datos que informó el Ministerio de Salud en mayo pasado al anunciar la implementación de un programa nacional para la detección, el tratamiento y la rehabilitación del ACV.
En la primera de las tres jornadas de la SIMI 2026, invitados internacionales debatieron ayer sobre temas que van desde técnicas, terapias y hasta la necesidad de redefinir el circuito a seguir con un paciente una vez trasladado a un centro especializado. Dos de las principales empresas que comercializan los equipos que se utilizan en las unidades de ACV expusieron cómo están acoplando la IA a tomógrafos, resonadores o angiógrafos.
Referentes de Estados Unidos y Alemania anticiparon cómo se está trabajando experimentalmente con la IA y detallaron cómo esa herramienta está asistiendo en tareas para reducir tiempos de espera, desde la lectura de imágenes hasta la selección de los pacientes para los tratamientos disponibles. “¿Dónde empieza todo? En la casa de un paciente”, planteó Tudor Jovin, director del Instituto de Neurología Cooper, de la Universidad Rowen, en Nueva Jersey. “En el futuro, el diagnóstico del ACV se hará fuera del hospital”, dijo.
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