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Viernes, 24 de Mayo de 2024 | 10463 Usuarios únicos

Advierten por qué mucha gente con acidez no responde al remedio clásico y cuál es el tratamiento
21-04-2024

Las causas de la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE) pueden ser diversas. Y no siempre, lo que parece ser una cosa, lo es. Por eso es importante descubrir el origen real de los síntomas para actuar en consecuencia y que el tratamiento médico elegido no sea en vano, con la consiguiente pérdida de tiempo para el paciente y al derroche de recursos para el sistema de salud.

Argentina está entre los países con mayor incidencia del reflujo, en general traducido en acidez que quema en el pecho, líquido que vuelve a la boca y regurgitación. Afecta al 23 por ciento de la población, lo que lo lleva al podio mundial con Estados Unidos y el Reino Unido. Suecia y Turquía se suman al quinteto mundial más explosivo de esta afección.

Se trata de un gran problema de salud pública. Tanto que cuando Barack Obama era presidente, un trabajo de investigación en Estados Unidos llegó a la conclusión de que el gasto en salud por reflujo en ese país era el segundo más importante después de las enfermedades cardiovasculares, desplazando al tercer lugar a la oncología.

Mucho de ese gasto se debe al mal uso de las herramientas disponibles: esto es, una gran cantidad de pacientes que no reciben el tratamiento adecuado porque el diagnóstico es errado. Si bien la enfermedad de por sí es complicada, con un un desgaste emocional pérdida de la calidad de vida de las personas que la sufren, no lo sería tanto si el diagnóstico diera en la tecla y los pacientes no tuvieran que peregrinar sin suerte hasta dar con el tratamiento que los alivie.

“En hasta el 70 por ciento de los pacientes con síntomas típicos de la ERGE la mucosa es totalmente normal. De ellos, el 50 por ciento tiene enfermedad por reflujo y el otro 50 por ciento tiene un trastorno funcional del esófago asociado a hipersensibilidad. Muchos pacientes pasan por diferentes médicos y fármacos. Se tratan como reflujo cuando no lo tienen. Eso es un problema para el paciente, su entorno y el sistema de salud”, explicó Jorge Olmos, jefe de Neurogastroenterología del Hospital de Clínicas.

La buena noticia es que Olmos, junto a un grupo de investigadores del mismo centro de salud y otros colegas del continente, el primer Consenso Latinoamericano que redefinió la ERGE y brinda una guía clave a los médicos para diagnosticar la enfermedad y dar en el blanco.

“La ERGE tiene que ver con el retorno del contenido del estómago hacia el esófago. Puede asociarse a causas múltiples, como una disminución de la presión de la barrera anti-reflujo, que se encuentra en la unión entre el esófago y el estómago. Por este motivo y por la variedad de síntomas que tiene en común con otras patologías, diagnosticarla se vuelve un desafío”, explicó Olmos.

“El aumento del reflujo está asociado al estilo de vida. La aparición de la enfermedad va de la mano con el desarrollo de obesidad y el sobrepeso porque se debilitan los tejidos de la región gastroesofágica y además la grasa intraabdominal. Por otro lado, hay factores genéticos: el 31 por ciento de los pacientes tiene antecedentes familiares. Y el estrés es el otro gran desencadenante”, explicó Olmos.

El experto advirtió que “cuando no es ERGE, el tratamiento cambia absolutamente. Ahí hay que tratar la parte sensorial con otro tipo de drogas que no son los clásicos inhibidores de bomba de protones (IBP), como el omeprazol o el esomeprazol. En este caso, la alternativa terapéutica se centra en neuromoduladores (como la amitriptilina) que buscan recuperar la funcionalidad del esófago”.

“Hay un 50 por ciento de probabilidades de estar errándole al diagnóstico. Es un cara o cruz de una moneda al aire. Ahí es donde se entra en un peregrinaje, se le cambia la molécula del medicamento al paciente, se les da más tiempo. Y lo ideal, cuando el paciente no responde adecuadamente a la administración de las drogas IBP durante dos meses -que es una prueba terapéutica-, es hacer una endoscopia y ver si hay compromiso de la mucosa”, agregó Olmos.

 
 
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