Pero de otra hazaña, una que la devuelve al set sin cucaracha o rutina televisiva, habla la anfitriona y artista. “Estaba muy nerviosa de volver a actuar. Me preguntaba si iba poder sugerir, aportar, pero fue muy distendido, me relajé y enseguida me puse a jugar”, dice con el carnet actoral “al día” en Viudas negras.
Comedia negra de Flow y TNT que además de ser la más vista de la plataforma a un mes de su lanzamiento, despertó una impensada grieta twittera a raíz de que dos vecinas de Nordelta expusieran su descontento por la representación de las mujeres de barrio privado. Y que la misma Malena Pichot, su creadora, calificó desde el humor como una “promo que no tiene precio”.
“Nos hubiésemos reído mucho más si supieran cómo son las mujeres de Nordelta. No nos vestimos así, ni usamos chatitas ni hablamos con la papa en la boca. Si uno va a estereotipar, tiene que hacerlo bien”, apuntaron sobre la ficción que integra Barbarossa.
“Yo soy una actriz que conduce, que me hice en el teatro y volver a actuar es una alegría. Pasó lo mismo que cuando grabábamos tiras, los tiempos son más cortos, pero se vuelven tu familia del momento. Hoy en la tele hay programas que te gustan más que otros y este magazine empezó de una manera, pero la actualidad te va llevando. Hace 15 días era más político, pero lo maneja el público y el maldito rating”, aclara.
-¿Volver a actuar fue un recreo a esta dinámica voraz?
-Ay, sí. Los programas de chimentos existieron siempre y siempre nos encantaron. El que te dice que no lo ve, es mentira. Pero armar un personaje, cómo se viste, cómo camina, es una alegría. Cuando fui a grabar hacía rato que habían arrancado, porque lo mío es una participación especial, como la mamá de Pilar Gamboa.
Para descubrir a Barbarossa en la serie, también disponible en HBO Max, es condición maratonear al menos el primer tramo de los 8 episodios. Y es una vez que su personaje entra en acción, con una maestría en cinismo exacerbado, que la popular intérprete consigue, sin ser protagonista ni elenco principal, redireccionar los reflectores.
“Esta mamá es nefasta, de cuarta. Además a Julián Lucero, que hace de mi hijo y es calvo me lo crucé fuera de set y no lo reconocí porque grabó con un quincho engrasado en la cabeza”, comenta.