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Oscar Alberto Gutiérrez

Arte y pasión: mundos en miniatura que recrean momentos inolvidables

Redacción Vanguardia

A sus 70 años, este artesano de Balcarce transforma su amor por la historia y la mecánica en detalladas maquetas que evocan momentos de su infancia y del pasado colectivo.

Oscar Alberto Gutiérrez, un vecino de 70 años, ha encontrado su pasión en el arte de crear miniaturas. Su trayectoria, marcada por la mecánica y el amor por la historia local, se ha transformado en un taller donde la imaginación cobra vida a través de metales y recuerdos. Desde la emblemática estación de trenes hasta la torta de Salamone, cada obra es un homenaje a su infancia y a la nostalgia de tiempos pasados. En una entrevista con La Vanguardia, Oscar nos compartió su viaje artístico, el proceso creativo que lo inspira y su deseo de dejar su legado a las nuevas generaciones.

“Yo nací en Balcarce, en el campo de Lahitte. Cuando tenía 7 años junto a mis padres nos fuimos para Ramos Otero donde viví hasta los 15 años. Yo tengo lo que se estudiaba antes, sexto grado nada más, lo hice en la Escuela N° 20 de Ramos Otero, con la señorita Marta Sánchez. Con el tiempo formé mi familia, tengo mi esposa y dos hijos, mi hija vive en España y mi hijo aquí en Balcarce; tengo 4 nietos también. Como te dije, yo tenía 15 años cuando nos volvimos a Balcarce y empecé a trabajar como mecánico en lo de Catougno y Cía. Estudié durante 3 años por correo el oficio de mecánico, lo hacía de noche, en el Instituto Panamericano de Motores de Buenos Aires. En el año 78 conocí y me preparé en la Fábrica Mazzei que está en Rosario, Santa Fe. Aprendí mucho de ingenieros, especialmente del ingeniero Molicone, quien me enseñó a hacer cosas manuales. Desde joven me compré un Chevrolet 51, recuerdo que lo desarmaba y armaba completo, también había un tractor Mazzei; estudiaba regulándole válvulas y revisando la tapa de cilindro. Desde esa época estoy con esto”, recuerda Oscar.

-¿Cuál es su profesión?

-Yo hago trabajos de excavación con mi máquina. Por la tarde, cuando termino, me voy a mi galpón a crear lo que me gusta.

-¿Cómo denomina el arte de hacer cosas en miniaturas con hierro? 

-Para mí es un hobby que empezó en la época del comienzo de la pandemia. Siempre hice esto y me gustaba hacer muñecos equilibristas, pero los hacía y los desarmaba. Una mañana, en el inicio de la pandemia, me levanté y se me ocurrió hacer el taller del Ferrocarril. Estuve 20 días en mi galpón sin ver a nadie, sin radio, ni teléfono, sin enterarme de nada del mundo exterior. En ese momento fui la persona más feliz de Balcarce porque estaba haciendo lo que me gusta.

-¿La Estación de Trenes fue su primera obra?  

-Sí, el taller lo había visto hace muchos años en Ayacucho. Compré la madera base, empecé a hacerlo y me llevó un año terminarlo. En la maqueta puedes observar el molino, el tanque que suministraba agua para la locomotora a vapor, criques, llaves de mano, la balanza para encomiendas, clavos para asegurar los rieles, la zorrita con su motor, el tren con sus vagones, un hombre tocando la guitarra, el cartel de Balcarce; todo hecho con caño de 50 mm, construido en bronce y hierro. Mientras lo iba haciendo, sentía una satisfacción muy linda. Cuando lo terminé, pensé: ¿y ahora qué hago? Y siguió la torta de Salamone.

-¿Cuánto tiempo lleva idear y hacer la obra? ¿Cómo es la parte previa?

-Nada de eso. Cuando me voy a dormir, cierro los ojos y lo veo, lo imagino. Al otro día comienzo la maqueta. Cuando estaba terminando la Torta, me conseguí una foto y me había quedado muy igual. Primero fui a medir la Plaza Libertad, la circunferencia de lo que era la torta, y de ahí todo en escala al 2%. Todo lo armé afuera porque después de soldado no puedes agregar más nada. Está construida con planchuelas de hierro y me llevó casi un año terminarla. Después hice el ranchito de barro donde me crié, con el aljibe y la pava calentándose con fuego a leña. Luego vino el autódromo, que tiene 4.800 metros la vuelta; lo conozco porque he trabajado ahí.

-¿Qué elementos utiliza en sus obras?  

-Tengo amoladora, máquina de agujerear, máquina de soldar, un martillo, pinzas, chapa, hierro; muy pocas herramientas.

-¿Le gusta participar de exposiciones? ¿Qué le dice la gente? 

-Me invitan mucho y me gusta ir a exponer. La gente se emociona al ver las obras porque les trae recuerdos. Los chicos preguntan mucho y me gusta ese intercambio. Estuve en varias escuelas, en cada Fiesta Nacional del Automovilismo, en la Fiesta de Los Pinos, y en un encuentro de Multimarcas. Mucha gente se acerca al stand para observar y preguntar.

-¿Cualquier persona interesada puede visitar tu taller?**  

-Claro que sí. Las mantengo limpias y las cuido mucho. Las puertas de mi casa están abiertas para que vean las maquetas y me consulten. Me gustaría que estuvieran en el Museo Histórico Municipal, pero quiero tenerlas para participar de eventos.

-¿Futuras creaciones?

-Otra obra de Salamone, el matadero viejo con los corrales. Ya lo tengo en mi cabeza; son 2 manzanas más el edificio, el galpón, el embarcadero, 40 corrales y 2 tribunas donde se remataba la hacienda.

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