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Sociedad

Pornografía infantil: captan menores a través de juegos en red
07-10-2018

No hablar con un extraño en la calle, no recibir caramelos en la plaza de un desconocido, o no acudir al llamado de una persona en un auto que no es el de la familia, eran consejos que los padres repetían sistemáticamente a sus hijos con la intención de protegerlos frente a los acosos sexuales y los ataques de los pedófilos. Sin embargo, los tiempos cambiaron y la tecnología, las redes sociales, y la manera de interactuar de los chicos modificaron radicalmente aquel escenario de una infancia que se nutre de otro tipo de pasatiempos, aunque no menos riesgosos que toparse con un acosador en cualquier esquina de la ciudad. Frente a estas amenazas, la información es la mejor herramienta que pueden tener los padres para actuar. Saber cómo personas adultas intentan captar a sus hijos con fines sexuales es siempre un buen escudo para impedir que eso suceda. La Fiscalía Descentralizada de Balcarce, y en particular la doctora Laura Molina, viene trabajando desde hace varios años con esta problemática. La funcionaria judicial reconoce que los casos se multiplicaron y cada vez resulta más difícil detectarlos, aunque con la ayuda de los padres todo resulta más sencillo. Fuentes que trabajan con estas denuncias consultadas por La Vanguardia contaron que lo que se ve en la actualidad son personas que pertenecen a redes de pornografía infantil que intentan todo el tiempo contactar a menores de edad para extorsionarlos y obligarlos a tomarse fotografías desnudos o con alguna connotación sexual. Ese adulto –explican- probablemente no esté ni siquiera en el país y establezca una conversación desde Republica Dominicana, México, o Rusia, como ha sucedido en Balcarce. Usan perfiles falsos para ganarse la confianza de los chicos, y luego de varios contactos, para no levantar sospecha, comienzan a desplegar un plan especialmente diseñado para obtener lo que buscan: fotos de esos menores que, en el caso de conseguirlas, incluirlas en las redes de pornografía infantil que pululan por el mundo sin control. “Una vez que una foto se sube a internet, después es muy difícil lograr que se retire o se borre de esos archivos”, sostienen los especialistas.

Cuidado: juegos                                                                                                  

Así como la manera de relacionarse con las redes sociales o con internet de los chicos cambia a un ritmo vertiginoso, la de los adultos dedicados a captarlos y extorsionarlos también. La Fiscalía de Balcarce detectó en varios trabajos que la modalidad es la misma, aunque los canales para el primer contacto cambian. Ahora, la proliferación de los juegos en red significa una nueva ventana para los pedófilos que saben cómo se mueven estas modernas plataformas de juego. El Fortnite, League of Legends o Free Fire son los juegos de moda. Los chicos bajan aplicaciones y los juegan a través del celular, la computadora o la play. En todos los casos, pueden competir con otros chicos que están red, sin saber, claro, que detrás de una apariencia que puede ser la de un pibe de la misma edad se esconde un monstruo dispuesto a las peores acciones con tal de lograr su cometido.

Más riesgos                                                                                                                                       

No se trata de nuevos delitos, sino de antiguas formas de abuso de menores que se han readaptado a los nuevos tiempos y al anonimato de la red. De hecho, explican los especialistas, "a pesar de que estas situaciones comienzan en la red, con frecuencia suelen trascender al mundo físico, derivando en delitos tales como el tráfico de pornografía infantil o el abuso físico a menores".

Posible condena                                                                                                                                                                 

Según el artículo 128 bis del Código Penal, una persona acusada de grooming puede recibir una pena de seis meses a cuatro años de prisión. La pena contempla a quienes "por intermedio de identidad falsa, mediante la utilización de cualquier medio electrónico, cometiere acciones destinadas a ejercer influencia sobre un menor para que éste realice, a través del mismo medio, actividades sexuales explícitas o actos con connotación sexual". Además, establece que "la pena será de dos años a seis años cuando el material pornográfico obtenido a través de la conducta anterior sea utilizado para obligar al menor a hacer o no hacer algo en contra de su voluntad".

Caso testigo                                                                                                       

El caso del arquitecto Carlos Barboni, procesado por grooming, es un caso testigo. En los documentos de la investigación se identificaba claramente los perfiles falsos de Facebook que usaba Barboni; “Juan Salvador Gaviota” o “Joaquín Barbarrosa”, nombres con los que aparecía en la red social y con lo que intentaba hacerse “amigo” de chicos varones menores de edad o muy jovencitos  y posteriormente los tentaba con juegos en los que el propio Barboni seducía con dinero. De esa manera se ganaba la confianza y, cuando estaba seguro, proponía un encuentro en los que “invitaba” a mantener sexo con él a cambio de dinero, situación que se daba casi siempre en el auto.

¿Qué es el Grooming?

El término proviene del inglés "groom" que significa acicalar o cepillar en caso de animales. Sin embargo, según la definición de Wikipedia (la Real Academia Española todavía no ha incluido el término en su diccionario), el "grooming" es "un nuevo tipo de problema relativo a la seguridad de los menores en Internet, consistente en acciones deliberadas por parte de un adulto de cara a establecer lazos de amistad con un niño o niña en Internet, con el objetivo de obtener una satisfacción sexual mediante imágenes eróticas o pornográficas del menor o incluso como preparación para un encuentro sexual".

Poca información

El grooming es un problema que viene en crecimiento en el país. Cualquiera puede abrir una cuenta con cualquier identidad en una red social, haciéndose pasar por alguien que no es, y empezar a acosar sexualmente a través de Internet a menores. El grooming es poco conocido por los adultos. El año pasado, un estudio de la ONG Grooming Argentina arrojó que sólo el 28,4 % de los argentinos conoce este tipo de acoso virtual infantil. El 39% de las 2.000 personas que participaron de la encuesta no sabía que era el grooming. Tres de cada diez personas directamente no tenían idea.

 

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