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Sociedad

Maltrato infantil en la guardería: se conoce un testimonio clave y revelador

03.06.2018 | Exclusivo / Es una profesora en educación inicial y maternal que fue amenazada y rompió el silencio en una entrevista con La Vanguardia. Dijo que a los chicos que lloraban los tapaban con cortinas y que los gritos y el maltrato de la coordinadora eran frecuentes.


Guadalupe Peralta, profesora en educación inicial y maternal, hace siete meses que trabaja en la guardería “Duende Azul”, que funciona en el Centro Integrador Comunitario de 116 bis y 15, la misma que hace dos semanas fue denunciada por maltrato infantil. En verdad, la apuntada es la coordinadora -hoy separada de su cargo- Alejandra Rentería. El testimonio de Guadalupe Peralta es clave y revelador porque fue quien decidió denunciar lo que pasaba en la guardería primero ante las autoridades municipales y luego –ante la falta de respuestas- poniendo en conocimiento a la mamá de una de las nenas que estaba siendo víctima del maltrato. “Desde que ingresé a la guardería siempre vi actitudes y situaciones que a mí particularmente no me gustaban y eso generaba una discusión porque yo trataba de evitar, por ejemplo, que tapara a un nene con una cortina porque lloraba, o trataba de que los chicos que estaban en mi sector –con los bebés, aunque lloraran, se quedaran conmigo porque para eso estamos, para cuidarlos y contenerlos, aunque lloren. Nos prohibía alzar a los nenes, es decir tenerlos a upa cuando estaban mal para consolarlos”, sostuvo. “Un sector del otro estaba apenas dividido por una pared de durlock, sin puerta, por eso cuando un bebé lloraba se escuchaba en toda la sala. Pero ese no era el problema, el problema es que esta mujer –por Rentería- le molestaba”, dijo Peralta en una entrevista exclusiva con La Vanguardia junto a su abogada la doctora Cecilia Ziella. “Durante mi formación aprendí que muchas veces es necesario levantar mínimamente el tono de voz para fijar algún límite, pero esta mujer gritaba de mala forma e insultando. Eso me impactó tanto como cuando a los chicos los dejaba solos hasta que dejaran de llorar fueron situaciones extremas. Yo estaba atenta a mi tarea y lo que pasaba en la otra sala. Realmente fueron meses de mucho stress. Pero lo que fue un detonante y límite para mí, fue lo que ocurrió con este último caso. En este sentido quiero dejar en claro que en reiteradas oportunidades le planteé a la secretaria de Desarrollo Social, Natalia Viera, lo que estaba pasando. También lo hicieron mis compañeras, con lo cual no puede decir que no estaba al tanto”, afirmó la maestra.

Carácter fuerte. Respecto de la personalidad de la coordinadora de la guardería, Peralta la definió como una mujer de “carácter muy fuerte” y aseguró que “genera miedo”. Y agrega: “nunca sabes cómo va a reaccionar, y era muy difícil trabajar con ella”, apuntó.  Sobre la estructura de la guardería explicó que “siempre hubo dos señoritas maestras, una cocinera y la coordinadora que es empleada municipal pero la tensión con Rentería por sus actitudes era permanente. Nosotros somos profesionales y sabemos cómo actuar ante determinados casos y nos hacemos cargo”, afirmó la maestra. Por otra parte, la doctora Ziella mencionó que Rentería tenía un sello con el que firmaba que decía “maestra jardinera” cuando no tiene ese título. “Todo eso será materia de investigación”, indicó la profesional.

Movimientos bruscos. Trabajar con nenes obliga a las maestras de una guardería a estar todo el tiempo alertas, concentradas y cuidando cada detalle. “Pasaba de todo y eso me ponía muy mal cuando era algo que no excedía. A los bebés, con los que había que tener más cuidado por su fragilidad, los acostaba bruscamente y casi que los tiraba en la cuna. Los daba vuelta y los tapaba con la cortina o camperas para que no lloren. También le molestaba y mucho  los nenes que se hacían caca varias veces durante las horas que estaban en la guardería.  “Pendejo de m..te voy a poner un corcho en el c.. si seguís haciendo caca” la escuché gritar varias veces”, describió Peralta. “A ella también le molestaba que los padres preguntaran cosas de los nenes en el grupo de WhatsApp que se había creado para tener un contacto con las mamás. Compró un teléfono y empezó a manejarlo ella. A mí me parecía lógico responder porque estamos hablando de los nenes que nosotros cuidábamos durante el día y si una mamá tenía una duda había que contestarle”, explicó Peralta.

La nota completa en la edición impresa de La Vanguardia. 

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