Pasion 5 Multimedios Balcarce
Jueves, 29 de Junio | 3592 Usuarios únicos

Aventura

“Es la mayor alegría de mi carrera”

07.06.2017 | Sobreponiéndose a la dureza de esta exigente competencia, la deportista local Marina Montoya obtuvo el primer lugar de la clasificación femenina en la nueva edición de la “Fiambalá Desert Trail”, efectuada en Catamarca. Fue su primera victoria, tras varios podios.


Cada año la "Fiambalá Desert Trail" supone una gran exigencia física para aquellos que se animan a competir en esta competencia de aventura, considerada como una de las más duras del calendario nacional. Se realiza en medio de un desértico paisaje a un promedio de 2.300 metros sobre el nivel del mar, con un ascenso hasta los 3.700 metros. Una geografía donde ni siquiera el Dákar pudo ingresar, y donde se unen pueblitos como Punta del Agua, Las Papas, Mesada de Zárate, La Ciénaga, Antinaco, Tatón y Medanitos. Todo en la agreste tierra catamarqueña. En esta oportunidad tuvo un cierre especial, ya que culminó en las elevadas Termas de Fiambalá.
Allí Marina Montoya, una balcarceña por adopción (su ciudad natal es Santa Rosa, La Pampa, pero está radicada aquí desde 2005), escribió una de las páginas más exitosas de su carrera deportiva. En efecto, luego de 11 horas 38' completó los 78 kilómetros del recorrido que comprendió las dos etapas de la prueba, para quedarse con la victoria en la clasificación general femenina.
"Cuando llegué a la meta y leí el papelito que me confirmaba la victoria, no pude contener las lágrimas y me puse a llorar. Fue una gran emoción. Todos los que hacemos este deporte sabemos que lo más importante es completar el recorrido, pero el hecho de ganar la general me generó una enorme emoción", le dijo Montoya (cumplirá 41 años el venidero jueves 29 de junio) a LA VANGUARDIA y a PASION 5 en una nota exclusiva.
Este triunfo significó un envión anímico muy importante para la deportista local, de cara al resto de la temporada, donde tiene previsto intervenir en varias competencias relevantes.

                            UNA CARRERA MUY EXIGENTE
En principio, la prueba en Fiambalá tenía previsto un recorrido total de 80 kilómetros, en dos etapas; aunque por cuestiones desfavorables del clima obligaron a los organizadores a modificarlo y acortarlo.
Con una indisimulable sonrisa que le ilumina el rostro, Montoya contó que "la primera etapa fueron 79 kilómetros. Los primeros 17 se pudieron hacer corriendo, ya que fue casi todo en bajada. Pero luego vino lo más duro. Debimos correr en la arena blanda. Más de 20 kilómetros de médanos interminables, con subidas y bajadas que generaron un gran desgaste físico. Por suerte, el tiempo estaba nublado, con viento calmo y una temperatura bastante confortable".
Respecto de su ubicación al final de la etapa, apuntó: "En realidad es bastante difícil saber cómo vas. Teniendo en cuenta el ritmo que llevaba, estimaba que estaba en la mitad del pelotón. Al llegar al primer control y te reencontrás con la gente se va tomando consciencia de dónde estás. Además, en la parte de arena el trámite se hace más lento, pues la mayoría debe hacerlo caminando". "A medida que iban pasando los kilómetros pude ir alcanzando y pasando a muchas chicas que me habían superado. Quizás el cansancio las hizo bajar el ritmo, y como yo mantuve el mismo tren de marcha, fui subiendo en el clasificador. Al final de la etapa estaba segunda, lo cual fue muy importante para mi estado anímico".
Reconoció que igualmente fue una dura exigencia para el físico. "Lo que más sentía eran los pies un poco doloridos. A pesar de que usé polainas, igual la arena me entró en la zapatilla. Por fortuna, fue ocupando los espacios entre los dedos y eso evitó que no sufriera ningún tipo de roces, por lo cual terminé la etapa sin ampollas. El dolor estaba, pero nada más que eso. La verdad es que la única preocupación, era saber que al día siguiente había que hacer otra etapa tan dura como ésta (se ríe)".
Precisamente el descanso fue vital de cara a esa etapa final. "En el descanso nos dieron de comer una comida caliente muy rica y nos atendieron muy bien. Teniendo en cuenta que estábamos en medio del desierto, la organización y la logística de la carrera, fueron excelentes".
"Al otro día nos levantamos a las 7.30 y nos trasladaron a unos 30 kilómetros, para comenzar la segunda etapa. Pero cuando arribamos al lugar nos avisaron que por la densa niebla se demoraba la largada y además cambiaban el recorrido. Es que era muy riesgoso respetar la traza original, ya que existía la chance de que alguien pudiera perderse". "Fuimos por la falda de las serranías, pasando por otro tramo de arena y luego en subida hacia la parte más alta de la montaña. Fueron casi 10 kilómetros ascendiendo. Tuvimos que hacerlo por el cañadón seco de un río, todo lleno de piedras. Ahí pude sacar una ventaja, ya que es una geografía bastante parecida a las sierras de Balcarce y estaba más acostumbrada a caminar rápido entre las piedras. La llegada fue en las termas, que estaban en la cima".
Le preguntamos si por la exigencia de la prueba, se puede disfrutar del paisaje. "Son lugares maravillosos y es inevitable contemplar paisajes increíbles durante la carrera. Personalmente disfruto de manera especial recorrer estos sitios, que luego quedan grabados en la memoria".

                                 EL MOMENTO MÁS EMOTIVO
Obviamente en la llegada, el cansancio le hizo lugar a la emoción, cuando Marina confirmó que había ganado. "Al controlar el chip que tenía en la zapatilla y realizar la suma de tiempos de las dos etapas, me confirmaron que no sólo había ganado mi categoría (de 40 a 49 años), sino que con 11 horas 38' era la vencedora de la general femenina. Más allá del cansancio, me puse a llorar de la emoción". "Luego me fui a la carpa donde hacían los masajes y había gente conocida de Miramar, y me lloré todo (se ríe). Es un momento único, muy lindo, y donde las sensaciones no pueden ser contenidas".
Luego fue el momento del podio. "Otro momento especial. Lo bueno es que subimos las cinco primeras y fue muy lindo compartirlo con otras chicas que también habían hecho un esfuerzo enorme".
Al momento de la reflexión final, Montoya reconoció que "es la mayor alegría de mi carrera deportiva. Este año subí tres veces al podio, pero ganar tiene un sabor especial. Lo considero como uno de los hechos más relevantes e indudablemente será un envión anímico muy importante de cara al resto del año".

                                 PRÓXIMOS COMPROMISOS
En este sentido, la deportista local indicó que el próximo 9 de julio participará en la nueva edición de la prueba denominada "Turmalina". Se trata de un ultra trail de 50 kilómetros, que tendrá como escenario al cerro Uritorco, en Capilla del Monte (Córdoba). "También tengo previsto estar en otras pruebas, que me servirán de preparación para el gran desafío anual, que será la "North Face Endurance Challenge", a correrse en Chile en el mes de octubre, y que tiene 160 kilómetros de recorrido, por senderos de montaña".

Fotos y texto: (c) La Vanguardia 2017. Queda prohibida la reproducción parcial o total del material periodístico como las fotografías contenidas en esta información, que resultan de uso exclusivo del diario La Vanguardia. Se recuerda a los programas televisivos y sitios de internet que leen y utilizan material de esta página, sin citar la fuente, que están violando la ley de Copywright.

© Copyright 2017 Diario La Vanguardia - Todos los derechos reservados.
La reproducción total o parcial de los contenidos aquí vertidos solo será permitida citando la fuente.

Los contenidos períodísticos y/o fotográficos aqui publicados, se encuentran protegidos por la Ley 11.723; la reproducción de contenidos no autorizados, constituye un acto ilícito y por ello sancionable".

Central de Noticias Balcarce
Calle 16 n 662 1 piso tel 02266 42-4151

Desarrollado por osmosis