Escribe: Emiliano Zuazquita, subdirector del diario La Vanguardia.
S
i la historia de la humanidad es una limitada serie de instantes decisivos, no cabe duda que gran parte de lo que en el futuro podamos ser, dependerá de los hechos que hoy estamos presenciando, viviendo y conjugando y de las pequeñas y grandes decisiones que adoptamos. Los griegos de Sócrates se formulaban grandes preguntas: el ser, el principio, la virtud, la belleza, y la finalidad. Así, la gente aparece necesitada de una explicación como aquellos que fueron persuadidos de la conveniencia de saltar de un idealismo riguroso a un materialismo utilitario; de la fe a la opinión, y de la obediencia a la incondición. Los movimientos sociales y sindicales en Argentina están conformados, en casi la mayoría de los casos, por grupos que responden a orientaciones políticas. Aunque algunos se limitan sólo a sostener estos reclamos, otros destinan los recursos hacia actividades diversas, desarrollando desde hace varios años, incluso, acciones de alcance comunitario. Los nuevos movimientos surgieron en Argentina como contraparte de la difícil situación que se profundizó en el país en los años 90. La pérdida de conquistas históricas de los trabajadores y la expulsión de "mano de obra sobrante" fruto de la precarización laboral, convirtieron a los desocupados no ya en un ejército de reserva sino en una población excedente: millones de personas fueron quedando sin acceso a los derechos básicos de subsistencia. Los partidos políticos del sistema y las estructuras sindicales burocratizadas fueron, sin lugar a dudas, cómplices del proceso de entrega y exclusión. Las luchas que se libraron por aquel entonces en las provincias del interior y que tomaron características de verdaderas puebladas, orientaron los primeros pasos de las nacientes organizaciones de desocupados. Hace algunas semanas, el flamante Movimiento de Trabajadores para la Victoria realizó su presentación nacional en las instalaciones de la Casa Suiza de la Capital Federal, a la que asistieron más de 700 dirigentes sindicales de distintas localidades del país que participaron así del Primer Plenario Nacional del espacio sindical kirchnerista que tendrá su lugar también en nuestra ciudad tal como había adelantado La Vanguardia. Los flamantes líderes este movimiento político aprobaron las bases del documento fundacional, en el que expresan su apoyo incondicional al presidente Kirchner. Quizás el interrogante que se plantea ahora, es saber qué lugar ocupará el MTV en Balcarce tendiendo en cuenta que los sectores sindicales más tradicionales están representados. Aparentemente el MTV ha surgido en Balcarce y en el resto del país por fuera de las estructuras partidarias y sindicales, aunque sin la autonomía que podría resumirse en el poder de decidir y ejecutar políticas. En definitiva, la sustentación de ese poder no debería desarrollarse pos del aislamiento, sino en la unidad de una clase que ha padecido hasta el hartazgo la manipulación y los desplantes de los que no entienden que la marginalidad política no es una condena, sino tan sólo el resultado de circunstancias históricas. Estos no son tiempos para escribir tangos, sino para debatir en serio En ese contexto, es de esperar que el MTV no sea una cortina de humo del Gobierno, ni un instrumento político del presidente Kirchner para ganar espacios que hoy le son esquivos, sino que por el contrario pueda transformarse en una genuina herramienta democrática puesta al servicio de los derechos de los trabajadores.
