Columnista invitado: Juan Patricio Patuto. Prof. Educación física
Cuando nos ponemos a pensar en el fútbol infantil, muchas veces se concluye en que se trata en primera instancia de formar un equipo para representar una categoría.
Dentro de la confección de un equipo para participar en de algún torneo o campeonato, converge una gran cantidad de variables que el docente debe atender.
Lo primero y esencial es el respeto. Valor muy importante para la futura personalidad adulta del niño. Desde pequeños en estos ámbitos de educación no sistemática se deben tener en cuenta este valor entre sus pares y con los mayores.
El otro valor que se desprende paralelamente en la formación de niños es la responsabilidad. Este se manifiesta desde el inicio de una clase hasta el lugar que ocupa dentro de un campo de juego para que un compañero no se sienta solo ni descuidado. Es muy interesante poder trabajar en este sentido ya que la vida lo enfrentará cotidianamente con situación de trabajo mancomunado con sus pares y la sociabilidad que elabora se basa en estos múltiples aspectos del juego. La transferencia que se da es interesantísima si se piensa que esto se volcará luego en su vida cotidiana y social
Es muy difícil en pocas lineas describir como el fútbol desempeña un papel importante dentro de los estímulos formadores de la enseñanza sistemática (inicial, EGB, ESB ) y la no-sistemática: Donde se encuadraría los deportes practicados fuera del ámbito de las escuelas.
A todo lo dicho anteriormente se anexa una fuerte razón cultural, para considerar al fútbol infantil como una herramienta potencial de formación de personas. Uno cuando nace, se va desarrollando sobre la base de distintos estamentos sociales que va atravesando en su proceso evolutivo de crecimiento. Esto marca que a lo largo de la vida reciba estímulos de la primera institución social que es la familia. Desde ese lugar pasa al ámbito educativo para hacer sus primeros pasos en la enseñanza formal; a partir de aquí empieza sus relaciones sociales que se proyectan en el barrio o en su ciudad. Es aquí donde aparecen las instituciones deportivas con la herramienta educativa. Quiero resaltar esto para que todos tomemos conciencia que el fútbol, y en un sentido más amplio el deporte mismo, es un instrumento que no podemos dejar de utilizar para estimular a los niños no solamente en lo deportivo sino también en lo social.
Por último, felicito a todos aquellos que durante un largo período de su vida ponen su esfuerzo, dedicación, y sus tiempos de familia para que personas como yo que pertenece a la década del 70 recuerde con orgullo y pasión de los que a través del fútbol nos dejaron una enseñanza en nuestras vidas
