Opinión

28.01.2007

Análisis. A diez años del asesinato de José Luis Cabezas

La política corrupta nunca le ganará al periodismo independiente / Escriben Leonardo Clasadonte. Emiliano Zuazquita.

P

ara los que llevamos el periodismo en la piel, la independencia y la libertad a la hora de expresarnos son las cosas que nos llenan de satisfacción. Tal vez lo mismo le sucedió a José Luis Cabezas en aquel verano del 97. Él ya había recibido amenazas y, a pesar de ello, cumplió y disfrutó de su trabajo hasta que fue asesinado.
Para quienes hacemos periodismo de opinión y de investigación, la presión, directa o indirectamente, siempre está presente. Siempre habrá un corrupto, que se moleste con nuestras denuncias u opiniones. Es que al corrupto, inseguro e incapaz, lo desvela el hecho de no poder controlar al periodista independiente. Por eso primero intenta comprarlo, y si no puede, trata de presionarlo, difamarlo o desacreditarlo públicamente, casi siempre desde otros medios no tan independientes.
Es muy común que esta clase de personajes ante cada denuncia de la prensa sean renuentes a dar explicaciones y respondan agrediendo al denunciante como lo hizo en su momento el piquetero y ex funcionario Luis D´Elía.
Hoy, la realidad nacional es preocupante. En la actualidad, la libertad de prensa, para aquellos que no aceptamos ningún tipo de condicionamientos, no es tan fácil de ejercer como en otros años.
Un caso reciente, refleja y ratifica aquella definición; las denuncias del diario misionero El Territorio frente al gobierno de Rovira. Esa es la clase de política que está diseminada por todo el país y que realiza un constante hostigamiento contra todo aquel que piensa distinto, sea periodista, empresario, maestro, o un simple vecino. En contrapartida, en aquellos meses Rovira sufrió, a través del voto del pueblo, el revés político más grande de los últimos tiempos.
En los tiempos que corren es común tener siempre cerca a personajes pintorescos que dicen hacer política para solucionarle los problemas a la gente, cuando en realidad son pequeñas pymes que se dedican a autoenriqueserce con la plata del pueblo.
Y es precisamente a estos dirigentes a los que les cuesta entender que tratándose de un gobierno constitucional, en una sociedad democrática, los periodistas tenemos el derecho y la obligación de ejercer una función de control  y de denunciar, pues si no lo haríamos, nos convertiríamos en cómplices de sus acciones. Debemos ser un anclaje de la democracia, expresado como una herramienta de control, como foro de debate, como instrumento de información ciudadana.
Definitivamente este tipo de política quiere un periodismo tal como ellos lo conciben: obsecuente.  Es aquí, cuando el periodismo independiente pasa a ser un enemigo al que no pueden llegar.
Los periodistas tenemos el derecho y la obligación de evaluar las acciones de gobierno y exponerlas ante la opinión pública para que después la gente, con grandeza de ánimo y con un elevado espíritu crítico, pueda sacar sus propias conclusiones. A los políticos la gente los elige y evalúa cada dos años. A los periodistas, nos  evalúan y nos eligen todos los días.
Muchas veces los sectores políticos se preocupan más por lo que sale en los medios que por resolver los problemas de la gente. En consecuencia, los  periodistas tenemos la misión de cuidar los valores que hacen al sistema democrático. ¿Cómo? Preservando nuestra independencia y nuestra credibilidad, de las que damos pruebas a cada hora, ante miles de personas que nos “prefieren libremente” todos los días. Nosotros confrontamos opiniones, porque todo es opinable y celebramos que así sea.
Desde la gráfica promovemos la lectura crítica y el análisis en profundidad, y desde lo radial, por la fuerza e inmediatez, las entrevistas de actualidad y la información, minuto a minuto.
Nuestro poder, sólo está en ser creíbles. La credibilidad es directamente proporcional a la audiencia y a la aceptación de la gente. Cuanto más creíbles somos, más audiencia, venta de ejemplares o raiting se consigue. Creemos que para mejorar el país no sólo tenemos que mejorar la dirigencia política y las instituciones, sino también a los periodistas. Por eso es que desde hace casi 10 años, hacemos un periodismo que, a través de la radio y ahora la gráfica, nos permite ser el grupo de medios que a más balcarceños informa, gracias a la masiva aceptación de la gente.

A diez años del asesinato de José Luis Cabezas, estamos seguros que en nuestro país la vieja política, enferma, se sigue caracterizando por las sospechas de corrupción, la borocotización, la intolerancia, y los ataques a la prensa. Pero no nos inquieta en absoluto. Los seguiremos denunciando cada vez que sea necesario. Seguiremos, con el pleno apoyo de la gente, haciendo lo que sabemos hacer, un periodismo comprometido, de investigación y fundamentalmente de opinión.
Que les moleste a los inescrupulosos de siempre nos tiene sin cuidado. Seguiremos cumpliendo con nuestra tarea.
Estaremos “cerca” de todos los gobiernos elegidos democráticamente, para ayudarlos y controlarlos, para decir lo bueno y lo malo de ellos, y para que logren el éxito, pues el éxito al final del camino será de todos.
Seguiremos “cerca de la gente”, que, en definitiva, es la única con la que tenemos compromisos.
Pero por sobre todas las cosas  nos preocuparemos de estar siempre muy  “lejos” de los que no tienen códigos, de los mentirosos, de los que engañan y destruyen, y de aquellos que para lograr sus objetivos intentan comprar, callar o difamar a los periodistas independientes.

10 años sin José Luís Cabezas.
En este nuevo aniversario de la muerte de Cabezas, decidimos escribir sobre la libertad de prensa porque este es el peor momento, desde 1983 para poder ejercer este derecho.
Y porque el asesinato de Cabezas fue el peor atentado a la libre expresión.

Que las cosas cambien, depende del valor de todos.

Breves

Contáctenos
Multimedios Balcarce. LRI 987 Radio Pop / Diario La Vanguardia. Av. Chaves 280. Tel. (02266) 42-2477 - 42-2595 - 42-4151 - info@diariolavanguardia.com
Radio Pop!