Cultura

09.07.2007

Importante distinción para escritores balcarceños

La Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires galardonó con la “Faja de Honor” a los escritores Olga Tasca de Pardo y César Gustavo De Gerónimo por una novela que escribieron en conjunto. La escritora recibió otra distinción por una obra individual.

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a novela “El país no es el límite” escrita en forma conjunta por Olga Tasca de Pardo y César Gustavo De Gerónimo posibilitó que ambos recibieran la “Faja de Honor” galardón que anualmente otorga la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires por su contribución a la cultura a quienes un jurado integrado por  destacadas figuras de la literatura considera los autores de las mejores obras en las diferentes áreas de la narración. La señora Olga Tasca recibió una segunda distinción, otorgada  por su obra “Cuentos portátiles… y  otros”, en el rubro narrativa.
Los premios que según la SEP tienen como objetivo “enaltecer la función social del escritor dándole la representación social como educador, pensador y labriego de la palabra”, de los que desde hace alrededor de un mes se les había informado que eran acreedores, los recibió la señora de Pardo en una ceremonia que se realizó en el Club Español de la Plata el pasado sábado.
En diálogo con La Vanguardia los escritores se refirieron al significado que para ellos tiene este galardón, señalando Gustavo De Gerónimo que “un reconocimiento es siempre una caricia para el alma, es una palmada en el hombro. El tema es que uno, con ese tipo de reconocimientos debe saber valorar no lo que dejó atrás sino lo que falta recorrer. Esto no significa que ya está todo realizado”.
En tanto la coautora de “El país no es el límite” señalo: “Obtener esto es indicio de que transitamos por un camino no tan errado. Sería signo de poca humildad, de poca inteligencia, creer que uno ha llegado; pero sí uno debe pensar en lo infinito que falta por recorrer”.
Ante la consulta a cerca de si el tener sobre sus espaldas un premio de estas características los obliga de ahora en adelante a esforzarse más, a que el compromiso sea cada vez mayor, De Gerónimo respondió que “obliga porque uno debe refrendar esos “honores” aunque ningún ser humano  tiene obligaciones en este sentido sino que el día siguiente hace lo que puede, si lo hace mejor bienvenido sea. Un premio para alguien que está haciendo algo lo obliga a, por lo menos, sentarse en ese escalón para empezar a trabajar de ahí para arriba”, expresiones que fueron plenamente compartidas por Olga Tasca. En relación a la obra que les permitió recibir la distinción otorgada por la Sociedad de Escritores de la Provincia manifestaron que se trata de una novela “que hace parar a quien la lee, que invita a los lectores a entrar dentro del tema”, que “no es de acción desenfrenada sino es más bien de tono reflexivo en el que cada uno se mide a sí mismo y a su entorno tal vez con otros ojos”. “Es una novela que quizás no resulte de fácil lectura. Exige una atención especial porque en muchas partes hay que regresar para luego continuar”.
Los autores dicen que su obra tiene dos miradas distintas, la del joven y la de una persona muy adulta, aunque quien la lee difícilmente pueda detectar la diferencia entre lo escrito por uno u otro.
Algo similar ocurre con el estilo. Individualmente tienen en ese sentido muy poco en común; aunque quizás no lleguen a ser diametralmente diferentes, sí son distintos, pero lograron hallar el punto de comunión.
La tarea de escribir una novela entre dos personas -aseguran- no resultó sencilla, la idea de unir edades tan dispares y estilos diferentes en un objetivo común comenzó a germinar a partir de una charla informal, “nació como un proyecto de escritura, como un ejercicio que no tenía como objetivo crear una obra acabada, de eso surgió el cuento y luego basándonos en el argumento de ese cuento hicimos la novela” rememoran, añadiendo que primero debieron ponerse de acuerdo en algunos puntos fundamentales como el saber ambos hacia que lado iba a dirigirse el argumento, y en cuanto al estilo personal de cada uno, trataron  de ir acomodándolo “ya que si bien no se podría hacer una novela con estilos muy divergentes sí se pudo aplicar ese estilo a los personajes que uno eligió desarrollar.
Cerca de un año y medio demandó la obra. Olga y Gustavo hicieron primero un esbozo general y luego fueron definiendo el núcleo dramático. Se intercambiaban los escritos haciendo modificaciones y continuaciones. Cada tramo que uno escribía generaba nuevas ideas en el otro. El trabajo fue arduo pero rindió sus frutos mucho más allá de lo que ellos mismos esperaban. Así lo admite al menos Di Gerónimo quien reconoce que no imaginaba que “El país no es el límite” tuviese la trascendencia  que ha alcanzado. “Olga siempre le tuvo muchísima  fe, mucha más que yo”, comentó.
La satisfacción (por partida doble en el caso de Olga) de recibir este reconocimiento representa un aditivo especial para que los 'motores' de ambos continúen funcionando a pleno, surgiendo constantemente de ellos nuevas ideas que van cobrando forma.
Olga acaba de poner el punto final a una nueva obra, en tanto Gustavo avanza en una nueva novela de la que lleva hecho un 50% del borrador, mientras sobre la posibilidad de volver a escribir algo en conjunto dicen a coro “todavía no lo hemos hablado”, aunque no la descartan.


 

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