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Domingo, 15 de Septiembre de 2019 | 3120 Usuarios únicos

Ushuaia: la experiencia de un balcarceño que trabaja como buzo profesional
12-05-2019

Martín Molina tiene 24 años y es buzo profesional. Se recibió en noviembre del 2018 en Mar del Plata y, a tan sólo cinco meses de su egreso, está realizando un emisario submarino en Ushuaia, Tierra del Fuego, con la empresa Canal & Canal. Su experiencia.

 

Los aventureros dicen que no se llega hasta “el fin del mundo” todos los días ni por casualidad. Y es porque en ese lugar es donde la tierra se acaba, aunque un poco más al sur esté la Antártida. Como sea, apreciar la belleza de un lugar como Ushuaia puede suponer  una experiencia única. Pero hacerlo desde las profundidades del mar es, sin dudas, una tarea sin igual. Martín Molina, en este sentido, puede sentirse un privilegiado. Tiene 24 años, es oriundo de Balcarce, y es el primer buzo profesional de nuestra ciudad que llegó a Ushuaia. Se recibió en noviembre del 2018 en Mar del Plata y, a tan sólo cinco meses de su egreso, está realizando un emisario submarino en Ushuaia, Tierra del Fuego, con la empresa Canal & Canal. Fue capacitado y se formó en algunas actividades como salvamento de buques; soldadura y corte subacuático; inspecciones a buques; inspecciones de estructuras subacuáticas; obras hidráulicas; limpieza de hélices, de rejillas; recogida de algas; búsquedas subacuáticas, entre otras.

 

-¿Por qué elegiste esta profesión?

-Sinceramente, yo no la elegí. Ella me eligió a mí. Yo no conocía lo que hacía un buzo, y un día hablando con mi pareja le dije que me gustaría algún día soldar barcos y ella entendió que quería soldar barcos debajo del agua, así que a la semana de que le hice ese comentario ya me había contactado con una Escuela de Buceo Profesional de Mar del Plata (MB SUB), y ahí comencé. Al principio era difícil, no entendía y no sabía si me gustaría, pero a medida que empecé a interiorizarme me di cuenta que me gustaba cada vez más. ¿Si es una profesión difícil? Y… fácil no es, pero tampoco es imposible. Requiere de mucha concentración, hay que estar tranquilo, bien de la cabeza para poder sumergirte y que no te agarre claustrofobia, o por si sucede algún percance lo puedas solucionar tranquilo sin desesperarte, porque ahí es donde podes poner en riesgo tu vida o la de tu compañero. Pero puedo asegurar que cuando lo haces es hermoso, estar debajo del agua y sentir que estas respirando es algo impagable.

 

-¿Qué condiciones hay que tener?

-Hay que rendir una serie de exámenes teóricos y un práctico, además de presentar todos los estudios correspondientes para la aptitud física. A su vez, como en Argentina es regulado por la Prefectura Naval Argentina se exige que debe ser mayor de 18 años, ser argentino nativo, por opción o naturalizado; no tiene que poseer antecedentes penales ni policiales.

 

-¿Cómo es tu día en Ushuaia?

-El día arranca a las 7, desayunamos y a la hora llegamos al obrador que es donde se está haciendo el emisario, preparamos el equipo y nos reunimos para que el encargado de la obra nos informe que es lo que vamos a hacer así todos estamos al tanto de lo que se hace y ahí se pone en marcha la obra. Baja un buzo a realizar el trabajo, mientras que afuera queda un buzo de seguridad atento y preparado por si ocurre cualquier inconveniente. Además, hay otro buzo que cumple la función tender y uno que está en la consola hablando con el buzo que se sumergió. El tender es el que sostiene el umbilical del buzo para que no se enrede. El umbilical es por donde pasa el aire al buzo, ahí también está el neumo profundímetro que es donde marca la presión de donde se encuentra el buzo y a través del umbilical pasa el audio y el video para la comunicación del buzo con la superficie. Una vez realizadas todas las tareas que se habían planificado juntamos los equipos y nos vamos al departamento en el que estamos todos, nos duchamos, cenamos y descansamos para al día siguiente volver a trabajar, siempre y cuando el clima nos acompañe.

 

Agradecimientos

Martín, durante la charla con La Vanguardia, formuló una serie de agradecimientos que le permiten hoy vivir esta experiencia. “A mi pareja, Giuliana Ortiz, que me incentivó a superarme y demostrarme a mí mismo que podía; me apoyó y acompañó incondicionalmente en todo momento, a mi familia y a mis suegros que fueron de gran apoyo, a Canal & Canal que confió en mí y me dio esta gran oportunidad, y por supuesto agradecerle a Dios que me acompaña día a día y me dio la fuerza y la valentía para hacer lo que estoy haciendo. Les estoy totalmente agradecido de corazón.

 

 

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